Aspectos Generales y Fiscales de la Escisión de Sociedades

Aspectos Generales y Fiscales de la Escisión de Sociedades

Una forma de reestructuración societaria es la escisión, en ella, el patrimonio de una sociedad se “parte” para ser recibido por sociedades nuevas o preexistentes, operación en la cual, los activos y pasivos de la sociedad que se escinde se dividen en patrimonios de sociedades nuevas o harán parte de patrimonios en sociedades ya existentes.

Si la fusión pretende integrar patrimonios, la escisión pretende el efecto contrario, desintegrar patrimonios.

 

La escisión puede ser total cuando desaparece la sociedad escindida o puede ser parcial cuando la sociedad escindida subsiste en el mundo jurídico.

 

Otra clasificación de las escisiones nos dice que hay escisión por absorción cuando el patrimonio escindido es absorbido por una o varias sociedades preexistentes y que hay escisión por creación cuando ella da lugar a la constitución de una o varias sociedades que absorben total o parcialmente el patrimonio de la escindida.



La escisión es una reforma estatutaria y a una actuación jurídica que culmina, cambia o hace nacer relaciones jurídicas. Es aprobada por los participantes en la operación de desintegración patrimonial en Asamblea o Junta de Socios.

Similar al proceso de fusión, luego de aprobado el acuerdo de escisión, se eleva solicitud ante la respectiva superintendencia, la que entre otra serie de documentos y requisitos exige el acuerdo de escisión, exige la publicación del aviso de escisión en la sección económica de un diario con amplia circulación nacional y finalmente, exige un concepto de la Superintendencia de Industria y Comercio en relación con el cumplimiento de las normas que regulan las prácticas comerciales restrictivas. La Superintendencia respectiva aprueba la escisión mediante una Resolución.

 

Obligaciones de las sociedades nuevas y preexistentes en un proceso de escisión.

Si la sociedad escindente desaparece de la vida jurídica, las nuevas sociedades o sociedades receptoras deben cumplir con las obligaciones inherentes al patrimonio recibido.

 

Las principales son:

  • Deben asumir los pasivos laborales si se acordó la sustitución patronal con los empleados de la sociedad escindida.
  • No se asumen pasivos fiscales, se genera solidaridad con ellos. Estos deben liquidarse para proceder con la escisión. A este respecto dice textualmente el Estatuto tributario en su artículo 14-2 que “Las nuevas sociedades producto de la escisión serán responsables solidarios con la sociedad escindida, tanto por los impuestos, anticipos, retenciones, sanciones e intereses y demás obligaciones tributarias, de esta última, exigibles al momento de la escisión, como de los que se originen a su cargo con posterioridad, como consecuencia de los procesos de cobro, discusión, determinación oficial del tributo o aplicación de sanciones, correspondientes a períodos anteriores a la escisión. (…).”
  • Asumen las consecuencias de litigios de la sociedad escindida. Estos litigios son aquellos que se encuentran en vía gubernativa y en vía jurisdiccional.
  • Asumen los pasivos restantes recibidos de la sociedad escindida.
  • Para liquidación de tributos basados en el patrimonio, las sociedades nuevas o receptoras eventualmente deberían tener en cuenta el patrimonio de la sociedad escindida.

Ahora, si la sociedad escindente no desaparece de la vida jurídica, las nuevas sociedades o sociedades receptoras son solidarias en relación con las obligaciones descritas precedentemente.

 

Derechos de las sociedades nuevas y preexistentes en un proceso de escisión.

Si la sociedad escindente desaparece de la vida jurídica, las sociedades receptoras acceden a:

  • Los derechos y créditos fiscales recibidos, es decir, anticipos de impuestos, retenciones en la fuente a favor, descuentos tributarios, pérdidas fiscales sin amortizar y excesos de renta presuntiva sin amortizar, entre otros.
  • Si recibe posibles beneficios litigiosos de la sociedad escindida, puede materializarlos. Estos litigios son aquellos que se encuentran en vía gubernativa y en vía jurisdiccional.

 

Si la sociedad escindente no desaparece de la vida jurídica, los derechos se quedan en ella, específicamente los fiscales.

 

Efectos fiscales de la escisión de sociedades

De la misma manera que en la fusión, el Estatuto Tributario colombiano considera que la escisión de sociedades no es enajenación. En consecuencia:

  • No se genera renta, por tanto no se genera impuesto de renta.
  • Como no existe enajenación, no se genera impuesto a las ventas ni impuesto de industria y comercio.



A manera de conclusión hay que decir que la escisión de sociedades es una desintegración patrimonial que traslada derechos y obligaciones a las sociedades receptoras, sin ser considerada tributariamente como una enajenación.

 

 

 

Edinson Pino Castillo
Contador Público ​de la Universidad del Valle y Abogado​ de la Univeridad LIBRE y Especialista en Impuestos​ de la Universidad libre​. ​

 

Cuenta con una experiencia de más de 25 años como empleado en el sector privado en el campo tributario, contable y jurídico, hasta el año 2009.
   
Desde 2010 ​se desempeñ​a como Asesor y Consultor Privado en los campos tributario, contable y jurídico.

Además, es ​Docente Universitario en pregrado y postgrado en los campos tributario, laboral, comercial y contable.

 

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